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jueves, 11 de octubre de 2012

El instinto materno 1: "Mí, Chita. Tú, Tarzán"






El mito del instinto materno tiene su origen en la creencia de que existe una natural disposición para concebir, nutrir, cuidar, proteger y amar a las crías. Este instinto, se dice, es biológico: les viene dado a las mujeres por su condición de hembras mamíferas. Se afirma, además, que es universal, que “viene” en el ADN de todas las mujeres, sean madres o no (es por eso que, todavía hoy, se tiende a ver a las mujeres sin hijos como incompletas o desviadas). La maternidad está tan identificada con este instinto amoroso natural que cuando salen a la luz historias de mujeres que abandonan a sus hijos o que los maltratan, se habla de “madres desnaturalizadas”.




¿Es así? ¿Es cierto que el instinto materno “viene” en los genes de especímenes humanos dotados de útero y mamas? En realidad, no hay ninguna prueba científica que avale esta creencia. Ningún estudio ha revelado la presencia de un gen que pueda vincularse con el amor y el cuidado maternal ya sea antes  de la concepción, durante el embarazo o después del parto. Existen, sin duda, factores biológicos en la maternidad, como las hormonas de la prolactina y la oxitocina que se ponen en marcha durante el embarazo. Sin embargo, no son determinantes: no todas las mujeres sienten la necesidad de tener hijos, ni de amamantarlos.
Si el instinto maternal fuera un imperativo biológico, ¿cómo se explica la conexión afectiva entre una madre y sus hijos adoptivos? La realidad demuestra que los lazos amorosos no son el resultado de un instinto natural sino de un proceso de interacción humana.
Lejos de ser la cosa más natural del mundo, el instinto maternal es una construcción cultural que se fue gestando en Occidente a partir de las necesidades de cada época para definir los roles del hombre y de la mujer. Debido a sus diferentes biologías, lo femenino quedó vinculado a la Naturaleza: la crianza del niño se volvió patrimonio exclusivo de las mujeres y fue relegada a la esfera doméstica. Como contraparte, lo masculino fue identificado con la Cultura, aquello que trasciende y domina lo natural y se desenvuelve en el ámbito público. Algo así como "Mi, Chita. Tú, Tarzán."

Para desafiar el mito del instinto materno hagamos un breve recorrido histórico y antropológico y veamos cómo fueron cambiando el concepto de madre y las exigencias del rol en las distintas épocas y culturas.